Ruta 237 – Travesía Linza, Collado de Pretechema, La Mina (septiembre 2008)

Ruta nº 237 de “Turismo por el AltoAragón” (TAA) del club Peña Guara de Huesca. Travesía entre los Valles de Ansó y Hecho. Desde Linza a Oza (La Mina) pasando por el Collado de Petrechema.

Una jornada en la que acompañó el buen tiempo, tras el parón veraniego. Tras tres meses de ‘vacaciones veraniegas’, Turismo por el Alto Aragón retomaba el programa de senderismo con una travesía que no se pudo efectuar la primavera del año pasado debido a las dificultades que plantearía descender el collado de Petrechema dada la gran cantidad de nieve que observamos el día que fuimos a reconocerla.
Tras un viaje un poco largo pudimos comprobar que la carretera que une los valles de Hecho y Ansó está casi acabada y sólo falta solucionar el interior de los dos túneles que hay al final, también la animación que se adivinaba en el pueblo de Ansó donde estaban todos preparados para disfrutar de las vaquillas en uno de sus actos festivos más singulares, así como que la carretera que lleva a Zuriza ha sido mejorada en varios tramos pero sigue sin mejorarse el tramo que desde su camping lleva a Linza y hay que decir que el amplio aparcamiento del refugio estaba casi al completo (1.340 metros).
Poco después de las nueve y media, 44 senderistas iniciábamos la senda que parte del puentecito que hay al lado del refugio para ir tomando altura de forma suave y continúa hasta cruzar el barranco de Linza, que presentaba algunos charcos donde bebía un bonito y solitario caballo blanco, y entonces dejar la senda que sube hacia La Mesa de los Tres Reyes y dirigirnos en dirección este buscando un buen lugar, con buen paisaje, para almorzar.
Por supuesto que lo encontramos. Cómodamente sentados teníamos a nuestra derecha el magnífico cono que dibuja el pico Chamanchoia, a lo lejos las blancas laderas de Peña Ezcaurri por donde caminaban nuestros compañeros del Cursillo de Montañismo y enfrente el Chinebral de Gamueta que nos recordaba una travesía `pasada por nieve` hace algunos años. Un emocionado recuerdo a nuestro amigo y compañero Toño recientemente fallecido, mochilas a la espalda y con su imagen y su buen hacer en la mente, pues, adelante.

La senda va ascendiendo pegada a una cortada que nos permitía ver, muchos metros por debajo, la senda que transcurre por el fondo del barranco de Petrechema y que se juntará con la que seguimos nosotros en el Puerto de Ansó o collado de Petrechema (2.080 metros) adonde llegábamos, tras soportar la altas temperaturas que había en las vaguadas que íbamos atravesando sólo mitigadas por alguna racha de viento, sobre la una y cuarto de la tarde.
Este collado es un ejemplo diáfano de las diferencias entre nuestro Pirineo y el Pirineo francés. Mientras nosotros hemos llegado por una senda que asciende con suavidad entre piedras y zonas herbosas, la parte francesa del collado, no desciende, se desploma por un pedregal por el que hay que caminar con mucho cuidado sin que puedas levantar la mirada para contemplar las enormes paredes que lo jalonan, hablo de las Agujas de Ansabere, unos mini Mallos de Riglos pero de color blanquecino.
Bajando el objetivo es encontrar una senda que rodeando al pico Sobarcal por la vertiente francesa nos evite tener que descender hasta la cabecera del valle francés de Lescún pues luego volver de nuevo a España bien por el collado o por el ibón de Acherito nos supondría tener que remontar un fuerte desnivel. La senda aunque maltrecha en algunos tramos nos evitó esfuerzos y así a las dos de la tarde estábamos de nuevo en España a los pies del Mallo de Acherito (1.900 metros).
Un descanso para beber y recuperarnos de la subidita, ya que un día luminoso en la montaña también supone un día caluroso, sobre todo a esa hora del día, hacer fotografías al majestuoso circo calcáreo que conforman el Mallo Acherito, la Foya de Gamueta, la Gorreta d`os Gabachos y el pico Anzotiello y comenzar el largo descenso que tenemos por delante. Al principio, por terreno un poco pedregoso hasta alcanzar las Tascas de las Ferrerías donde comienzan los pastizales que, igualmente, obligan a llevar los ojos bien abiertos ya que el numeroso ganado vacuno que por la zona pasta no cumple el protocolo a la hora de plasmar sus exigencias vitales.
En este devenir supone una sorpresa agradable encontrar a pie de senda un poste con una tablilla explicativa de las características del Túmulo-Dolmen de las Ferrerías. Por aquí comienzan a brotar los primeros manantiales que originarán el barranco de Acherito, junto al cual vamos descendiendo, pero todavía no hemos gozado de la sombra de un árbol desde que iniciamos la marcha. Ahora iremos buscando una zona sombreada y aparente donde comer y la encontramos en una zona pedregosa, las vacas no gustan de este terreno, a la sombra de pequeñas pero frondosas hayas y cercana al barranco que desciende del collado de Petraficha.
Allí aguantamos hasta las cuatro y media en que no hubo más remedio que salir del ‘cado’ y proseguir una hora más de caminar hasta llegar al autobús que nos esperaba en la zona de La Mina de Oza, justo donde empieza la pista que sube a Aguas Tuertas.
(Crónica de los organizadores de TAA en el portal de Peña Guara)

Álbum de la excursión (pincha en la imagen):

Plano de la travesía:

 

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Acerca de Miguel Vaquero Herrera

Profesor de Secundaria, IES "Miguel Catalán" Zaragoza. Coordinador Plan de convivencia. Aficionado a la montaña y la informática. mfvaquero@gmail.com
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